Investigadora musulmana de 18 años fabrica antibiótico y pesticida.

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Investigadora musulmana de 18 años fabrica antibiótico y pesticida.

Rowan El Qishawi, de 18 años, ha sido reconocida a nivel nacional por su trabajo científico. Quiere ayudar a aclarar los conceptos erróneos que la gente tiene acerca del Islam.

Se trata de una estudiante de primer año de la Universidad de Alabama de Birmingham (UAB), que como hemos dicho ha sido reconocida a nivel nacional por su trabajo científico y que además quiere ayudar a aclarar los conceptos erróneos que la gente tiene acerca del Islam.

“Quiero que la gente entienda que las mujeres musulmanas no están oprimidas.” “Tenemos acceso a la educación. No estamos en matrimonios preacordados. Aquí estoy a mis 18 años haciendo un proyecto científico internacional. No veo opresión alguna en ello. Sólo por llevar este hijab no significa que esté más oprimida que otras. Llevo el hijab por mi sumisión a Dios, y eso para mí es hermoso.”

Mientras estaba en el Instituto Hoover, El Qishawi participó en la Feria Internacional de Intel (ISEF), que es la feria científica pre universitaria más grande del mundo. En el evento, celebrado en Phoenix, Arizona, participaron 72 países y 2000 estudiantes presentaron sus proyectos.

Dijo: “Estos son vuestros estudiantes de primera.” Una chica fabricó un bastón para ayudar a los sordos y una manecilla para ayudar a los ciegos y ciegos. Me sentí muy humilde por haber sido seleccionada entre ellos.”

Su proyecto era impresionante. Presentó un antibiótico que podía curar la enfermedad de Huanglongbing (HLB), una enfermedad que afecta a todos los cítricos del mundo. Esta enfermedad le ha costado a la industria cítrica 3000 millones de dólares y se están pagando miles de millones a universidades de California para encontrar una cura.

También explicó que “Puede usarse como higienizante para las manos.” “Destruyó la E. Coli cuando la estaba investigando, pero tengo que investigar más para estar segura.”

Ha estado investigando en numerosas áreas en los últimos cinco años, pero dijo no estar buscando un pago grande.

“No hago estas cosas para ser reconocida. Sólo lo hago para ayudar.” “Si mi investigación puede ayudar a curar una enfermedad, ¿por qué no hacerlo?”

En su investigación del antibiótico, usa la sangre de una especie de mariquita asiática: “No son las mariquitas normales americanas. Esta especie asiática es mucho más grande. Cuando tienen miedo o ven a un predador empiezan a sangrar por las rodillas. Esta hemolinfa amarilla tiene un olor característico que se supone que ahuyenta a los predadores, como si del spray de una mofeta se tratara. Analicé la sangre y descubrí que podría haber una cura potencial contra la enfermedad HLB. Por tener un olor distinto podría utilizarse como pesticida. No estoy segura pero podría ser un pesticida orgánico. He estado tan ocupada con la universidad que no he podido centrarme en ello.”

También es una apasionada del medio ambiente. Dijo que hay que cuidar el sitio donde se vive. “Dios te lo dio. Devuelvelo en buenas condiciones.”

Algunos insultaron cuando supieron que era musulmana y científica.

He oído cosas como: ” Estudias ciencias, entonces fabricas bombas.” “Eso es de tal ignorancia…, es una experiencia reveladora.”

Por eso su trabajo es tan importante.

“Aparte de ayudar a la gente, es también ayudarles a entender y tener una percepción distinta de los musulmanes. Muchas personas jamás han conocido a un musulmán, y lo que hace falta es conocer uno al menos.”

Dijo creer en fortalecer a las mujeres.

“Una de las cosas que hago con la ciencia y la investigación es mostrarle a la gente que los musulmanes son vuestros científicos, vuestros ingenieros.” “Si una chica musulmana de 18 años puede ir y fabricar su propio antibiótico y pesticida a nivel internacional, entonces no oses decir que estoy oprimida y no oses decir que soy terrorista.”

Lo que quiere esta joven es que la gente no se fije en su hijab sino en lo que hace como persona, aunque reconoce que es complicado.

“Cuando tenía 14 años, una vez en la biblioteca cuando entraba, un niño salió del ascensor y dijo: ‘Mira papá, un terrorista de los que estabas hablando.’ Lo dijo con miedo absoluto. Fui al coche de mi madre y lloré. Nada más entrar al coche me quité el hijab.”

Pero al final se lo volvió a poner porque sabía que debía llevarlo.

“Llevo este hijab como una embajadora para las musulmanas.” “Quiero que vengáis a hacerme preguntas, quiero que aprendáis.”

El Qishawi quiere ser doctora y dijo que quiere demostrar la importancia de la diversidad.

“Se necesita a gente que esté culturalmente integrada en la sociedad.” “Es triste que la gente diga que si no eres lo suficientemente guapa no eres lo suficientemente válida. Puede que no lo veas todo de mí en mi hijab, pero soy guapa y soy lo suficientemente válida.”

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