El pacto de Umar Ibn Al-Jattab por la convivencia en Jerusalén

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El pacto de Umar Ibn Al-Jattab a la gente de Jerusalén

Cuando Umar Ibn Al Jattab (el segundo Califa) entró en Jerusalén en el año 638 d.C., lo hizo a pie como un gesto de humildad; no hubo derramamiento de sangre.

Calle de Umar Ibn Al-Jattab en Jerusalén
Calle de Umar Ibn Al-Jattab en Jerusalén

Aquellos que querían irse se les permitió hacerlo con todas sus pertenencias y se les garantizó un salvoconducto. A quienes quisieron quedarse se les garantizó protección para sus vidas, sus propiedades y sus lugares de adoración.

Umar rechazó el ofrecimiento hecho por el patriarca Sofronio, jefe magistrado de la ciudad tomada, de rezar una de las cinco oraciones diarias en la iglesia del Santo Sepulcro. Él lo rechazó en caso de que en los años venideros los musulmanes trataran de convertirla en una mezquita en su memoria:

“En el Nombre de Allah, el Más Misericordioso, el Más Compasivo.
Esta es una garantía de paz y de protección dada por los siervos de Allah: ‘Umar, comandante de los creyentes hacia la gente de Ilia’ (Jerusalén). Les doy una garantía de protección para sus vidas, propiedades, iglesias y cruces; para quienes están enfermos y para los saludables y para toda la comunidad religiosa.
Sus iglesias no serán ocupadas, demolidas ni tomadas total o parcialmente. Ninguna de sus cruces ni propiedades serán confiscadas. No serán obligados en su religión ni ninguno de ustedes será dañado… La gente de Ilia’ deberá pagar el Yizia (un impuesto fijo que los no musulmanes que viven bajo la protección de un gobierno islámico deben pagar por la utilización de los beneficios de la ciudadanía y como exoneración del servicio militar) como hacen los habitantes de las ciudades…

 

Mezquita de Umar Ibn Al-Jattab en Jerusalén
A quien se vaya se le garantizará la seguridad de su vida y su propiedad hasta que llegue a un refugio seguro. Quien se quede debe [también] estar seguro, en tal caso deberá pagar impuestos como lo hace la gente de Ilia’. En caso de que algunas de las personas de Ilia deseen trasladarse con los romanos llevando sus propiedades, con sus cruces y vaciando sus iglesias, se les debe garantizar la seguridad para sus vidas, sus iglesias y sus cruces, hasta que lleguen a un lugar seguro.

 

Quien decida quedarse podrá hacerlo y deberá pagar impuestos como lo hace la gente de Ilia’. Quien se quiere ir con los romanos podrá hacerlo, y quien desee regresar a casa con sus parientes podrá hacerlo. Nada será tomado de ellos hasta que sus cultivos hayan sido cosechados. Para la satisfacción de este convenio aquí están dados el Pacto de Allah, las garantías de Su Mensajero, los Califas y los creyentes, a condición de que ellos [la gente de Ilia’] paguen lo que es debido [el impuesto del Yizia].

Los testigos de esto son: Jalid Ibnul Walid, ‘Abdur- Rahman Ibn ‘Auf, Amr Ibnul ‘As y Mu’awiya Ibn Abi Sufian. Hecho y ejecutado en el año 15 H.”
Este pacto escrito por Umar Ibn Al Jattab muestra la generosidad que mostraban los musulmanes para con los recién conquistados. Así mismo es una indicación clara de que musulmanes y no musulmanes pueden convivir en una misma sociedad.

Tomado de Fanar.gov.qa con alguna modificación narrativa.

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